Sueños independientes

Sobre la época en que mi cerebro funcionaba mejor, mi segunda vida junto a Robert y las pesadillas de la vida cotidiana

Yo solía tener sueños alucinantes. De verdad. Me acuerdo de haber soñado, una vez, que un vampiro me perseguía por la ciudad desierta. Yo corría y hasta volaba, algunas veces, pero él siempre estaba a unos metros de mí. Como en las películas de terror. Hasta que llegábamos a un parque de atracciones abandonado, las puertas de reja cerradas delante nuestro. Yo trepaba para pasar del otro lado, pero tardaba demasiado tiempo y el vampiro me alcanzaba. Cuando me daba cuenta de que no tenía escapatoria, me rendía. El vampiro tenía un asombroso parecido a Robert Pattinson, así que tampoco era tan terrible. Pero mi vida humana terminaba pronto.

Otro sueño que todavía me acuerdo, es el de un alucinante escape de la furia de un volcán con mi familia. Mi mamá manejaba una F100 que habíamos encontrado por la calle con las llaves puestas. Mi hermano y yo íbamos en la caja, tratando de vislumbrar gente en peligro. La lava nos pisaba los talones y avanzaba como agua por las calles de la ciudad. Mi papá quedaba atrapado en un poste de luz, cuando intentaba rescatar a alguien y la lava se escurría por los costados dejándolo aislado. La camioneta, alejándose más y más de él. Mi papá saltaba a la lava ardiente y sus botas se consumían en los pocos pasos que daba hacia la camioneta. Mi hermano y yo le gritábamos que podía llegar...

Así eran mis sueños.

Anoche soñé que M. Alejo iba a la cocina y abría un tarro de miel nuevo. Yo le decía "¿Qué hacés? Si ya hay uno abierto..." Y le mostraba el tarro antiguo en la alacena, con la mitad de su contenido.

Fin. Eso soñé. Y me desperté indignada por lo de la miel. Que, ni siquiera se vence. ¿Qué nos ha sucedido, cerebro?