Pizza day

Sobre la rebelión gastronómica de Matías por llevarlo a vivir a Francia, los tuppers llenos de reglas y las sorpresas que se sirven frías

Un día a la semana, en la escuela de Matías, es Pizza Day, lo que significa que comen pizza. Los que quieren, mejor dicho: los que tienen padres que los anotaron para el Pizza Day, por más cara que resultara la pizza. Yo. Y otros.

Lo anotamos a Mati aún cuando él sostiene fervientemente que no le gusta el queso. Porque así es el destino, o los niños, y Matías, criado en Francia, decidió que no le gustaba el queso.

Apenas estábamos convenciéndolo de que el queso de la pizza y el de la tarta de jamón y queso pertenecían a una categoría de quesos que casi no son quesos y que a él sí le gustaban, cuando apareció lo del Pizza Day y hubo que tomar la decisión.

Cuando empezó el colegio, todos los niños tenían que llevar su propia comida y, protocolo Covid, la comida no se puede manipular ni calentar. Así que me encontré con la interesante tarea de tener que preparar una vianda para cada día y, encima, con el reto de la ingeniería térmica de que llegue caliente al mediodía.

Ahora entienden lo que significa el Pizza Day para mí: un día de descanso y una comida que, muy probablemente, estará a la temperatura correcta a la hora de comer.

"La pizza está muy buena!" Declaró Mati el primer Pizza Day. Y también, el segundo. Pero, al tercero, cuando le dije qué día era, no pareció entusiasmado. Qué pasó? Bueno, que le sirven tres porciones de pizza y él solo quiere dos, pero sentía (o le hicieron sentir) que tiene que comerse las tres.

Mamá lo solucionó rápido. "Mirá, te pongo un tupper en la mochila y, la pizza que sobra, la metés ahí y la traés a casa." Matías me miró con la mirada poco convencida de quien es esclavo de las reglas (sufro la misma afección). Entonces agregué "Y le decís a la maestra que tenés expreso consentimiento de tus padres para no comer la tercera porción y traerla a casa en un tupper!"

A casa volvió una porción de pizza en el tupper y un Matías mucho más aliviado. Y, la sorpresa de la historia fue que Daniel quiso comer esa porción de pizza para el desayuno al día siguiente. Ahora somos más los que esperamos ansiosos el Pizza Day!