Buenas noches, pies

Sobre las limitaciones de mi visa, de mi vista, y sobre el único superpoder que tengo

Cada noche, cuando me voy a dormir, me pongo crema en los pies y pienso "Gracias pies, por llevarme y traerme durante todo el día."

Mis pies no me responden, obviamente. No estoy tan loca. Pero cada mañana, cuando los vuelvo a necesitar, están ahí. Funcionando.

A veces nos olvidamos de agradecer. Sobre todo a nuestro cuerpo.

Hoy necesité mi cuerpo. No se imaginen nada erótico porque mi visa de trabajo aclara específicamente que no puedo ejercer como trabajadora sexual. Ni en salud. Ni en centros educativos. Me enteré de todo esto hace unos días, gracias a una amiga que leyó con más cuidado su propio Work Permit.

Y me dió que pensar. Por un lado que, pese al título de mi visa, nunca consideré trabajar realmente, si no la hubiera leído. Y, por el otro, las prioridades del gobierno canadiense que emite otro tipo de visa, más importante, para todos esos trabajos de primera línea, como la salud, la educación y... la atención de las necesidades sexuales. O eso entiendo yo.

A lo que iba: hoy necesité mi cuerpo porque Matías no quería ir a la escuela. Y la escuela queda a 20 minutos caminando, así que no es una distancia que se pueda cubrir con una distracción o una golosina (quisiera poder decirles que nunca usé esas técnicas, pero no es así). Hay que querer ir a la escuela, al menos, considerarlo positivamente durante los 20 minutos que dura la caminata. Pero no los teníamos, porque logré convencerlo cuando solo quedaban 10.

No sé qué pasa cuando un estudiante llega tarde y no quiero tener que averiguarlo porque me da vergüenza. Así que cargué a los dos niños en el cochecito y corrí. Cuesta arriba y cuesta abajo, frente a la obra de construcción y a los padres que volvían ya libres de hijos.

Corrí porque, para qué tengo piernas sino? Y llegamos a tiempo. Y nos reímos en el camino. Y Mati dijo que si Mamá le corría una carrera a un auto, ganaba Mamá. Porque Mamá es una fuerza de la naturaleza, sobre todo cuando se trata de conseguir tres horas de mañana en paz.